El poeta Hilario Martínez Nebreda recuerda a Elena Andrés y nos dice de su entierro:
"Se dispuso de un coche fúnebre para dos hijos de un primo fallecido
y para mí. Así, fuimos los tres en el cortejo. No vino nadie a despedirla en el
tanatorio y menos al cementerio.En los muchos años que he debido asistir a tan
diversos entierros, por primera vez, he sentido la noble sensación de ser
el sustituto de aquel amoroso animal canino que acompañó a Mozart en su
entierro.
Noté
un rostro de extrañeza en el sacerdote que ritualizó la oración de despedida en
el Cementerio y le dije: "estamos enterrando a una gran poeta".
Entonces como sorprendido de la noticia me invitó a enunciar algún verso de la
poeta. Saqué del bolsillo el librito que publicó Adonais en el año 1961 y
con pausada voz, más bien, entristecida, pronuncié estos versos
de "Eterna vela" (Hilario Martínez Nebreda)
Tuve
el placer de conocer a Elena Andrés gracias a Hilario y Covadonga, y pude fotografiarla en 2005, quizás sea una de sus últimas fotos.( Edith Checa)